Un presupuesto limitado
Una pyme no tiene el presupuesto de una multinacional. Cada franco mal invertido es un franco que falta en otro sitio.
PUSHLIT Nuestra historia
Durante más de veinte años, hemos hecho crecer la facturación de cientos de pymes desde nuestra agencia. Hemos volcado toda esa experiencia en un agente, para que cualquier empresa pueda acceder a ella, al precio de una herramienta.
La facturación no se gana con grandes campañas de imagen. Se gana yendo a buscar nuevos clientes y, después, dándoles ganas de volver.
Durante más de veinte años, hemos acompañado a cientos de pequeñas y medianas empresas: artesanos, comercios, restaurantes, despachos, industrias. Todas querían lo mismo, vender más, y todas tenían la misma limitación: un presupuesto que no perdona errores.
Siempre hemos tomado la misma decisión: priorizar la captación y la fidelización, las dos palancas que realmente hacen crecer la facturación, en lugar de las campañas de notoriedad, caras y sin efecto medible a corto y medio plazo.
Es el reparto que aplicamos desde siempre, y que el agente PUSHLIT retoma para construir su plan:
Cada empresa tiene su historia, sus fortalezas y sus debilidades. Pero Google, las redes sociales, su sitio web y sus anuncios funcionan igual para usted que para su competencia. La diferencia está en otra parte.
Una pyme no tiene el presupuesto de una multinacional. Cada franco mal invertido es un franco que falta en otro sitio.
Cuanto más ajustado es el presupuesto, más importa la estrategia. Saber qué hacer y, sobre todo, qué no hacer.
Destinar cada franco allí donde rinde: así se consigue una verdadera palanca de captación, al mejor precio.
Queríamos reinventar el modelo económico de la publicidad. Se acabaron las tarifas opacas de agencia y los meses de espera: las herramientas existen, pero hay que saber usarlas para obtener resultados. PUSHLIT pone esa experiencia en sus manos, cada día, al precio de un software.
Antes de cualquier propuesta, el agente analiza su sector, su zona, su competencia y lo que buscan sus clientes, con una precisión que ninguna intuición puede igualar.
Cuatro lenguas nacionales, veintiséis cantones, culturas y hábitos de compra que cambian de un valle a otro. Conocemos esta complejidad desde hace veinte años.
La unión de ambas cosas es lo que nos permite proponer, para cada oficio, una estrategia que se le parezca, y no una receta copiada y pegada.
Unas preguntas sobre su actividad y sus objetivos: obtendrá una primera lectura de sus prioridades en dos minutos.